El Castil es un lugar capaz de cambiar por completo cuando cae la noche. El silencio, el aislamiento y el deterioro de sus construcciones crean una atmósfera muy distinta a la que se percibe durante el día. A lo largo de los años hemos realizado numerosas visitas a esta antigua cortijada, algunas destinadas a conocer mejor el enclave y otras centradas específicamente en la experimentación paranormal.

Son muchos los testimonios que hablan de sucesos extraños en El Castil. Sin embargo, antes de considerar paranormal cualquier ruido, sensación o experiencia, es necesario tener presentes las condiciones del lugar.

Entre la sugestión y lo desconocido

Recorrer de noche un conjunto de edificios abandonados puede resultar impresionante. La falta de luz, el silencio y el conocimiento previo de determinadas historias pueden condicionar nuestra percepción y hacer que interpretemos como extraño algo que quizá tenga una explicación natural.

También debemos recordar que El Castil se encuentra en estado de ruina. Sus materiales están expuestos continuamente a los cambios de temperatura, la humedad y el paso del tiempo. La dilatación y contracción de la piedra, la madera y otros elementos de las construcciones pueden provocar crujidos, golpes y sonidos difíciles de identificar cuando nos encontramos en su interior.

Por eso, durante nuestras visitas siempre hemos intentado diferenciar entre aquello que puede proceder del propio edificio y los sucesos para los que no encontramos una explicación inmediata.

Sensaciones físicas en el lugar

Algunas personas aseguran haber experimentado mareos, náuseas o una sensación de malestar al permanecer en determinados puntos de El Castil.

Una de las posibles explicaciones podría estar relacionada con las características del terreno. Antiguamente existió en este enclave un molino hidráulico que aprovechaba las aguas del arroyo Martín Gordo. La posible presencia de corrientes de agua subterráneas ha llevado a plantear si estas podrían influir de algún modo en las sensaciones descritas por algunos visitantes.

No obstante, se trata únicamente de una hipótesis. Sin mediciones específicas y estudios realizados sobre el terreno, no es posible establecer una relación directa entre esas sensaciones y las características geológicas del lugar.

Experiencias que todavía no hemos podido explicar

Durante nuestras visitas también hemos vivido situaciones para las que, hasta el momento, no hemos encontrado una respuesta satisfactoria.

Una de ellas fue escuchar lo que parecía ser el canto de una niña. En otra ocasión percibimos voces que aparentemente procedían del exterior. Al salir para comprobar su origen, no encontramos a nadie en los alrededores. El aislamiento de El Castil y el hecho de que sea necesario llegar hasta allí en vehículo hicieron que aquella experiencia resultara especialmente desconcertante.

Estas vivencias, por sí solas, no demuestran la existencia de actividad paranormal. Una percepción auditiva puede estar condicionada por numerosos factores y un sonido puede desplazarse o deformarse antes de llegar hasta nosotros. Sin embargo, al no poder identificar su procedencia, forman parte de las experiencias que continúan abiertas a posibles explicaciones.

Experimentaciones de TCI

A lo largo de los años hemos realizado en El Castil diferentes experimentaciones de transcomunicación instrumental, conocida como TCI. Mediante estas prácticas se intenta registrar sonidos o voces que no habrían sido percibidos claramente durante la experimentación y que aparecen al revisar posteriormente las grabaciones.

En algunas de estas sesiones hemos obtenido registros psicofónicos cuyo origen no hemos podido determinar. También hemos intentado comprobar si su contenido podía guardar alguna relación con las personas que habitaron El Castil o con los acontecimientos documentados en su historia.

Hasta el momento no hemos encontrado una correlación clara entre esos registros y la información histórica recopilada. Por ese motivo, no consideramos que puedan atribuirse a una persona, época o suceso concreto.

La experimentación paranormal no debería utilizarse para confirmar de antemano una creencia, sino para recoger información, analizarla y tratar de descartar todas las explicaciones posibles. La ausencia de una respuesta no convierte automáticamente un registro en una prueba de actividad paranormal.

Un interrogante todavía abierto

¿Existe realmente algún fenómeno desconocido en El Castil? No podemos afirmarlo. Tampoco podemos determinar si las experiencias y grabaciones obtenidas tienen un origen ambiental, psicológico o relacionado con algún fenómeno que todavía no comprendemos.

Precisamente por eso continúa siendo un lugar de interés para la investigación. Las respuestas no deben buscarse únicamente en lo extraordinario, sino también en el propio edificio, el entorno, las condiciones del terreno y nuestra manera de percibir aquello que sucede a nuestro alrededor.

Porque no todo lo desconocido es paranormal, ni todo lo paranormal es conocido.

© Isabel Pagán y Enrique Soler – Expediente Infinity. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción, distribución, modificación o utilización total o parcial de este contenido, incluidos sus textos y fotografías, sin autorización expresa de sus autores.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *